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(Artículo publicado en La Opinión - 07.07.2007)

 
Leí este día asombrada un artículo en este periódico de resonancias toscas y populistas. Básicamente en él se decía UN PUEBLO-UNA LENGUA-UNA VISIÓN PECULIAR DEL MUNDO, estableciéndose esta relación de identidad como reflejo de uno en el espejo: no reconocerse sería de tontos.

Y con otras palabras se refería precisamente a éstos, a los tontos, a los que no comparten este principio del pensamiento. Entonces, la dicotomía, la separación social, quedaba ya establecida: por una parte estarían los normales que sí entienden que pueblo y lengua son una y la misma cosa, y por otra los anormales. La anormalidad de quienes no comparten el axioma del articulista queda definida como "colonizadores dispostos sempre a machuca-lo alleo" cun "rexeitamento absoluto da cultura que os viu nacer". De modo que ya ves, o compartes el axioma dichoso o estás en el grupo de estos colonizadores que odian su propia cultura....Por no engrosar sus filas, a todos nos apetece ya comulgar con el principio UN PUEBLO -UNA LENGUA- UN MODO ENTENDER EL MUNDO. Pero antes de la comunión, hagamos el examen de conciencia y veremos que....algo nos quieren vender. Despejemos la antinomia:

1º) Desconfiados, intentemos ver su falsedad y, para ello, me remito a la experiencia, no quiero fatigar al lector con deducciones ni teoremas. Dejemos que la realidad se imponga y responda usted a lo siguiente: ¿es normal un gallego que habla español? ¿es normal un gallego que habla gallego? ¿Se entienden uno y otro cuando hablan? ¿Son dos pueblos distintos porque son dos lenguas? ¿pueden compartir un mismo mundo? ¿pueden compartir sentimientos? ¿pueden disfrutar y valorar las mismas cosas? ¿son iguales en su naturaleza moral? ¿pueden llegar a ser amigos? ¿y a enamorarse? Y... lo que es más importante, ¿es esto bello y deseable? ¿y es deseable que así siga siendo? Creo que la experiencia nos dice a todo SÍ, convirtiendo entonces en falso eso de que un pueblo es una lengua, desmintiendo la frase eslogan "en Galicia en galego" (exclusivamente en galego). 

2º) Ahora lo tomaremos como verdadero y tirando del hilo que seguía el articulista nos dejaremos caer...! a ver a dónde! Su hilo llegaba a decir que una lengua es intraducible a otra, y esto porque hay "algo" que se pierde, y ese algo no es cosa pequeña sino, ni más ni menos que es la "esencia", la identidad, la personalidad. Porque la lengua, nos dice, es la manera de ver el mundo, de entenderlo y sentirlo... llega a ser hasta una manera de hacer el amor!!! (vemos que la lengua abarca contextos absolutamente privados). Pues si esto es así....! es para salir corriendo! Si una lengua es una manera de ver el mundo, de sentir, algo que conforma nuestra personalidad, que es nuestra esencia misma...! ¡cómo imponer una lengua! ¡cómo exigir una despersonalización! ¡cómo atentar contra maneras de ver el mundo! ¿Cómo llamarían ustedes a la prohibición a la mitad de los docentes de que hagan su trabajo en español? ¿Cómo llamarían a un decreto que hace necesarios unos "inspectores lingüísticos" que vigilan que no se escape la personalidad o "lengua mala" de profesores y maestros? ¿cómo llamar a la obligación de que todos los libros de texto de las asignaturas troncales sean en gallego con independencia de la lengua (personalidad) del niño? ¿Lo llamarían "discriminación positiva" o imposición?

Las 20.438 firmas entregadas a la Xunta de Galicia que se hizo la sueca, no son firmas contra el gallego (por más que algunos reduccionistas quieran decir), ni contra ninguna manera de ver el mundo, ni de españolistas, ni de suicidas culturales, sino de gallegos que diferencian entre discriminación positiva e imposición, entre galleg@s y sus lenguas, 20.000 ciudadanos que creen que la vida cultural gallega se asfixia ante la imposición de quienes creen haber descubierto lo que es "ser gallego de verdad y gallego de mentira". Aquellos que nos quieren vender esa identidad entre territorio, lengua y manera peculiar de ver la vida. Y pensemos que, como dice el BNG esto no es más que el primer paso para la "galeguización total da Galiza". 

Teresa Vargas
Portavoz de Tan gallego como el gallego