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Lugo, 11 de mayo de 2010.

Carta abierta a los padres de alumnos del Colegio salesiano Divina Pastora de Lugo y a los medios de información que se interesaron por este asunto

(1) Recapitulación

Ante el acoso lingüístico a que era sometida mi hija de 5º de primaria por su profesora, y ante la incapacidad de los órganos del centro para atajarlo, acudí a la administración educativa. No sin insistencia logramos que la inspección tratase de persuadir a la profesora de que no era ilegal que la niña se expresase en castellano en clase, sin perjuicio de las clases de gallego. La profesora simuló acatar el criterio, aún manifestando su total desacuerdo, permitiendo a la niña expresarse en castellano, pero “traduciendo”, o, mejor dicho, repitiendo en gallego y en voz alta lo que la niña decía -limpiando, por así decir, la mancha lingüística-, haciéndola objeto de un trato singular e injustificado, pues no es necesaria “traducción simultánea” alguna, y menos para los demás niños que, como la profesora reconoció son castellanohablantes en su mayoría.

Según sus propias palabras consideró “desconcertante la situación” y acudió a la Secretaría General de Política Lingüística, organismo sin jerarquía escolar, y a la Mesa pola normalización lingüística, conocida organización de extorsión investida de poder consultivo por el anterior gobierno.

Como consecuencia de esta singular forma de acatamiento, el 12 de marzo se publicó en La Voz de Galicia la versión del sindicato nacionalista CIG, y el 18 en el Xornal la versión de la profesora.

Dada la falsedad de lo publicado, me consideré en el derecho de desmentirlo por los mismos medios -los de prensa que quisieron escucharme-, ya que nunca pedimos que se le impartiesen las clases en castellano, sino, simplemente, que se la respetase y dejase de presionársela para que cambiara su lengua de uso por el gallego. La niña no tiene ningún problema con el gallego como lengua aprendida. Entiende perfectamente el gallego escolar y obtiene nota alta en la asignatura. Simplemente estudia mejor en su lengua y prefiere expresarse en su lengua, que es el castellano. Se ha falseado deliberadamente la pretensión de la niña, que es de simple respeto, reciprocidad y tolerancia: recibe toda la docencia en gallego excepto educación física y plástica, y exige el mismo respeto de poder expresarse en su lengua sin la coacción permanente a que se la sometió. Se hicieron eco de nuestra versión entre otros Libertad Digital, ABC y El Progreso, que la contrastó con el centro.