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La decisión estratégica de Feijoo de desistir de todo esfuerzo de recuperación de la libertad que le confrontase con el socialnacionalismo es probablementa anterior a las elecciones de 1 de marzo de 2009, a las que concurrió prometiendo lo que no pensaba cumplir para granjearse los votos que necesitaba para alcanzar, in extremis, la mayoría absoluta, una vez comprobado que no podía substituir a los socialistas como comparsa de los nacionalistas, a lo que se había ofrecido de forma humillante.

Después de aquellas elecciones mantuvo en vigor el régimen de inmersión total discriminatoria -sólo para los castellanohablantes- que habían impuesto los nacional-socialistas, contra la promesa de derogarlo en los cien primeros días.
Siendo incapaz de concebir la libertad -la ausencia de toda reglamentación lingúística, temiendo, tal vez, la maldición de Babel- puso a su Consejero de educación Vázquez Abad y a su filólogo máximo, Anxo Lorenzo, a trabajar en un nuevo decreto que simulase un cierto cumplimiento tardío de alguna de sus promesas electorales.
Ya dijimos, y no nos duelen prendas, que este nuevo decreto, el 79/2010, sin perjuicio de que el mejor decreto lingüístico es el que no existe, fue elaborado de una manera muy distinta al de los nacional-socialistas. Hubo respeto escrupuloso por las normas de procedimiento, e incluso cercanía y voluntad, al menos por parte de los ejecutores, Vázquez Abad y, sí, también Lorenzo, de satisfacer en la medida en que lo permitían sus propias restricciones, a los defensores de la libertad. El resultado no podía ser bueno, porque es imposible e impensable un reglamento lingüístico bueno, pero era infinitamente menos malo que el nacional-socialista de 2007, al restablecer la libertad de lengua discente -la libertad de los alumnos de expresarse en su lengua materna, gallega o castellana, o en cualquiera de ellas-, aunque mantenía una rígida reglamentación para los docentes, al parecer, irrenunciable para la casta política de todo el espectro parlamentario regional -otra buena razón para substituirla al completo, en tanto no pueda abolirse-.


Pero cuando Feijoo demostró su índole felona fue cuando, suprimida esa libertad por el frente judicial del nacional-lingüismo en el TSJG, en perfecta connivencia con los partidos y sindicatos del frente social-nacionalista, ofreció la libertad de sus súbditos a cambio de un nuevo consenso*. Por supuesto, los nacional-socialistas le trataron como de costumbre -aunque no tan mal como se merece- impugnando las sentencias que suprimían la libertad de lengua de los niños, por considerarlas aún demasiado respetuosas con la libertad, mientras Feijoo se allanaba a cambio de nada, ordenando inhibirse a los servicios jurídicos de la Junta, degradados a servicios jurídicos de partido, que omitieron la interposición del recurso de casación ante el Supremo en defensa del nuevo decreto, que quedó así mutilado de sus mejores atributos.

Esa traición que, sobre su vileza intrínseca es especialmente estúpida al no obtener nada a cambio, no podremos olvidarla nunca.
Por eso, ante las próximas elecciones y desde el punto de vista de la libertad lingüística, que no es sino una piedra de toque del respeto a la libertad y dignidad de los ciudadanos en cualquiera de sus manifestaciones, no tenemos ningún empacho en pedir directamente el voto de castigo para el Partido Popular ... siempre, claro está, que no favorezca a los social-nacionalistas de los otros partidos.

 


 

*Así lo reflejó la prensa (por ejemplo, El Correo gallego) :

Feijóo ofrece al BNG pactar que lo "validado" por el TSXG del decreto lingüístico sea el nuevo consenso

E.P. SANTIAGO   | 19.12.2012

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha ofrecido al portavoz del Grupo Parlamentario del BNG, Francisco Jorquera, "aparcar las diferencias" en materia lingüística y retomar el "consenso" en base a las sentencias que ha emitido el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) sobre el conocido como decreto del plurilingüismo.

De esta manera, tras reivindicar que este tribunal avala "el 95 por ciento" de la normativa, y después de constatar la "importancia" que le da el BNG a los fallos judiciales emitidos; Feijóo le ha preguntado si "volvería al consenso" en el caso de que se deje el decreto tal y como está de acuerdo con el TSXG.

"Si usted está de acuerdo con el TSXG, yo acepto ese pacto, y no se recurren (las sentencias)", ha asegurado Feijóo durante la sesión de control al gobierno, en la que Jorquera le preguntó si se va a interponer recurso a los fallos. Además, el portavoz nacionalista demandó discriminación positiva para el gallego, que "no está en igualdad" con el castellano "fruto de siglos de dominio" de esta última lengua.

Con todo, Feijóo no ha aclarado cuál será la actuación en los tribunales de la Xunta si no se da ese consenso, pero sí ha avanzado que seguirá cumpliendo su "programa electoral" y verán si "es posible mejorar la libertad" de los padres y alumnos. El TSXG ha anulado los puntos del decreto del plurilingüismo referidos a la consulta a los padres en educación infantil y el que permite al alumno utilizar el gallego o el castellano en base a sus preferencias, salvo en las asignaturas de lenguas.